Y pensar que intentaba, que creí, que soñé, que casi me convencí que iba a tenerte en mis brazos...
El 8 de Agosto de 2014 nacía mi hija, a las 29 semanas clavaditas con una angustia que no me dejaba respirar y me tuvo en vilo toda la noche, ¿cómo explicar todo lo que sucedió? ¿cómo no creer que fue una pesadilla o un sueño? Maldigo al destino, maldigo mi suerte.
El 5.08 comienzo con un sangrado, estaba por ir a aplicarme la segunda dosis de corticoides para la maduración pulmonar y me encuentro con esa mancha, esa alerta que hace que mi mundo tiemble. Fuimos, de manera inconsciente, por Dios, al sanatorio, maldito sanatorio y me dicen que me van a internar por precaución, ahí empezó mi calvario.
Esperé que el día posterior me dieran el alta y no, estaba de 28.4, tenía que pasar las 28.5 días para sentirme segura, las pasé pero el viernes 8 a la madrugada con 29 semanas me controlaban la presión y no bajaba, no podían controlarla, mi pulsaciones caían y no sabían que pasaba, querían pasarme a Terapia intensiva y no había camas, el traslado era inminente pero a dónde? Mi doctor me dice que me prepare porque va a nacer hoy... casi me muero... literalmente... no lo creía. Mi mamá cuidando a mi hijo, mis nervios, mi marido, todo un mar de confusión y mi hija que estaba por nacer. Podía ocurrirme denuevo. Me veía en la neo días y días, tenía esperanzas porque le maduraron los pulmoncitos. Pedí estar despierta en la cesárea y se me otorgó, como cuando pedis un último deseo, nunca supe si fue por mí o por ella, pero la vi, la vi nacer, sentí que con su llanto me decía maa maa, con un gatito, 1025 kg. Realmente pequeñita, a las 9 de la mañana y con todo el amor, la angustia, los nervios. la incertidumbre, pensé "Esta vez será diferente", tuve fe, creí, me convencí y, como la otra vez, caí, caí en un pozo profundo y oscuro, en el vacío mismo del mundo, sin poder comprender ni visualizar una luz en medio de toda la tormenta que inundó, que ahogó y, como tantas otras veces, volví a nacer... no porque fuera fuerte o tuviera el valor, sino porque estaba Nazareno, mi vida esperándome, mostrándome el camino, él es mi luz en las tinieblas, mi fortaleza, mi vida, mi principio y mi fin, MI TODO.
Si alguna en la vida sentí dolor físico fue esa vez, me pusieron mal la zonda de la orina y todo quedaba dentro de mí, estaba hinchada, sangraba, sufrí hasta creer que me moría de dolor, con mi último aliento le dije por millonésima vez a la enfermera que no podía más, Esta enfermera, a quien le debo mi vida, me escuchó y me corrigieron el error, grave error...¡ cómo sufrí físicamente! Siempre recuerdo que una sobrina me dijo que yo no aguantaría un parto natural, jajaj, las cosas que aguanté, los dolores del alma y del cuerpo que aguanté. Las cosas que hice por cada hijo, los que llegaron y los que no. El dolor no me intimidaba, ahora me volví cobarde al dolor, no quiero sufrir más, y de eso estoy convencida.
El 10, habiéndose cumplido 2 días y 12 horas de su nacimiento, mirando la tele en la habitación del sanatorio, escucho la voz de mi doc. Relajada pensé que venía a visitarme, y entra mi marido, a las 23 hs. No, dije, no, y me abrazó y comenzó a llorar, llorar desconsoladamente. Era un sueño, tenía que serlo, no podía ser real. No debía serlo. ¿En qué mundo a una mujer se le mueren los hijos cuando nacen, aun después de haber echo todo lo que hice? ¿En qué mundo se justifica tanto dolor?
Culpa, siempre fui culpable yo. De eso no hay dudas, mi frivolidad, mi prioridad. Digan lo que digan, fue mi culpa. Seguramente es eso lo que me provoca pesadillas. Lo que me atormenta.
"en mis manos levanto una tormenta, de truenos rayos y hachas estridentes, sedienta de catástrofes y hambrienta"...
y así quedé. llena de dolor, de resentimiento, ¿otra vez a mí? No era justo, no es lógico.
¿Cómo se encara la vida? ¿Cómo se vuelve a empezar? ¿Cómo enfrentamos a todos?
Se sigue viviendo porque uno se sigue despertando, así de simple.
Y el resto, incomprensibles, tanta ignorancia, me siento ultrajada, me siento burlada por varios. Y siguen, sigue hiriéndome actitudes pero nunca lástima. Nunca.
Mañana, mi cielo, cumplís un año. Mañana cumpliría un año de ser tu mamá. Mañana habría globos, torta, fiesta y cumpleaños, a cambio de eso habrá lágrimas contenidas, silencios prolongados, palabras gastadas y sin fundamentos de gente incongruente pero voy a dedicarte una canción, voy a homenajearte públicamente, como nunca lo hago. Mañana se cumple un año que fui mamá por tercera vez, mañana agradezco disfrutar de ser madre de mi gordito y juntos vamos a recordarte, a cantarte el feliz cumple y soltar un globo al cielo en tu nombre.
No te olvidamos, no voy a olvidarte nunca, te imagino jugando con tu hermana, mirándome, acompañándome. No soy una madre ejemplar, tengo mis rayes y mucho por corregir, pero amo profundamente a su hermanito y lo cuido con todo mi ser, a veces de más, a veces exageradamente. La vida no fue fácil conmigo, me jugó malas pasadas y aprendí lo delgada que es la línea entre esta vida y el más allá. Quiero cuidarlo para que se quede acá, necesito que se quede acá. Algunos parece que tienen asegurado el estar acá, viven de manera espontánea y convencidos de que no hay peligros, dichosos, benditos sean ellos, Por lo pronto seguiré observando de cerca a mi vida, que anda suelta y sin permiso llevando mi corazón a tientas pero haciéndome inmensamente feliz.
Te amamos hija, hubiera dado tanto por acunarte viva en mis brazos... te extraño, no pasa un día que no te imagine con nosotros, cómo serías, cómo te llevarías con tu hermano, cómo sería él, cómo seríamos nosotros... Algún día estaremos juntos los 5, mientras te recuerdo a cada instante y disfruto el tener a tu hermanito volviéndome loca. Te amo con el alma, Mamá
No hay comentarios:
Publicar un comentario