Sí, como ese sueño, esa meta tan inalcanzable, hoy puedo gritar a los cuatro vientos que tengo a mi hija en brazos.
Nació a las 36,6 semanas con un peso de 3005, no necesitó neo y fue directo al cuarto con mamá y papá. Si tuviera que describir como me siento, lo resumiría con un en Paz. Siento que mi alma ya no me pesa y que mi cuerpo es ligero y libre de toda carga. Mi vida tiene otro color, otro sentido.
Ahora ya no busco ser mamá, es una etapa cerrada, me hice la ligadura de trompas porque quiero estar 100% para mis hijos y para mí. Necesitaba cerrar el ciclo y fue algo mágico ya que pude darle fin con mi hija en brazos.
Me internaron a las 33, 3 semanas para prevención, además tenía colestasis pero controlada, llegamos a término. Vuelvo en unos minutos. mi gorda llora
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